La salud de la literatura local


Así escribe la invitación de hoy, al evento literario juarense. Oprima aquí.Vamos

Cuándo: 1 de dic

Lugar: Café San Ángel

Hora: 5pm

"En su cuarto aniversario, alLímite invita al Encuentro de Jóvenes Escritores de la frontera. Este evento tiene como objetivo reunir algunas de las voces jóvenes más significativas de la literatura juarense. El evento se dividirá en dos partes, en primer lugar se hará una lectura de algunos trabajos publicados o que estén siendo trabajados actualmente por los escritores invitados al evento. El encuentro se cerrará con un diálogo sobre la salud de la literatura local en el que se espera la participación de los escritores, y del público en general que acuda a la cita".

De entrada les contaría mi experiencia sobre la literatura local pero no lo voy a hacer.

¿Qué decir para contribuir al diálogo sobre la salud literaria local? Quién o qué hablará a través de mi identidad ¿Es importante lo que digo yo? ¿Quién es ella? ¿Quienes somos nosotras? Las mujeres somos el 51% de la población.

Iremos más allá de la dualidad, soy mestiza, habitante de la frontera de Ciudad Juárez-El Paso.

Estoy harta de tener que ser de un lado o de otro, estoy harta de los extremos y tener que tomar el camino de la agresión, la teoría occidental, el pacifismo o la guerra para terminar siendo lo que tanto odié. Estoy harta de los nombres europeos, las identidades coloniales, de la escasa autonomía local, el desahucio, estoy harta de mí confiando en que puedo hacer algo, siendo mujer en la ciudad misógina por excelencia, Juárez.

Esta generación literaria juarense se pregunta sobre la salud, sí, la salud mental, física y colectiva al momento de crear, decir, escribir, aprender y enseñar. Y no solo eso, la salud al compartir lo que se dice y escribe, ¿cuál es el medio? ¿En cuál canal confío? ¿Es cierto que hay que conocer la maldad o la bondad para crear con "calidad"? ¿Estar apartado, mal humorado, desconfiado, nos da el halo del genio? ¿El vicio o la virtud? ¿El privilegio nos hace mejores escritores/as? Las lecturas

Ya sé que Virginia Wolf dijo que Shakespeare no dio informes sobre su estado mental pero a decir de sus brillantes obras, ella considera que aquel creó en el estado mental más favorable, ¿está el escritor obligado a dar cuenta de su salud?

Sí, no sean herejes, si se nutren de las voces y experiencias de humanos, ¿por qué no debemos exigirles cuentas? Miguel de Cervantes tuvo una infancia errante, mente bélica, obra cómica. Y en México, nos enfermaban el gusto por la lectura al pasar quinientos años estudiándolo.

Las escritoras feministas tienen más lucidez, al momento de crear sus personajes, y al emitir sus opiniones, no esconden su corazón y postura, no necesitan quedar bien con lo enfermo, ¿y por qué deberían estar lúcidas y emanar sabiduría si no somos receptoras de toxinas, ¿la creación literaria lo es?

Al neoliberalismo le interesa el cáncer, la competencia, la depresión, ¡qué te drogues!, ya tiene una pastilla para todo, en las letras hay algo, latiendo, sano.

¡Vaya! No se tiene que indagar mucho, Bolaño y el hígado grave, nos dieron obras dignas de leerse y un día leí su impresión sobre Carmen Buollosa y me dieron ganas de leerla, conocerla, muy sana. Después llegaron las redes sociales. Y los hábitos lectores cambiaron, ¿peligro? No, se han caído los altares, ¡aleluya! ¿Estamos sanos? No todavía.

¿Puede uno formarse una idea del estado mental que favorece y hace posible esta extraña actividad? Preguntaba Wolf. Para continuar diciendo que fue a partir del siglo dieciocho que la costumbre del auto análisis se había generalizado. Ojalá continuara el hábito del auto análisis y el fomento de la consciencia a partir de la salud, así tuviéramos menos desencuentros literarios.

Hace poco un periodista danés me preguntaba sobre las escritoras latinoamericanas asesinadas, - asesinadas, suicidas, desaparecidas, calumniadas-

Le respondí, -Alfonsina Storni, Alejandra Pisarnik, Antonieta Rivas Mercado se suicidaron, a Elena Garro la adornaron de bipolaridad, delirio de persecución, oficializaron su espionaje, fue la cantante preferida de Monsiváis que constantemente le repetía "lee más, cantante del año" lo decía en tono irónico de fétido aliento.

A Susana Chávez, la asesinaron, mutilaron.

Si te vas a la consulta, la lista de escritores suicidas alcanza los 100 y le preguntas a tus amigos/as escritorxs en la frontera, ¿cómo se sienten, cómo anda su cuerpo, sus emociones y sus lecturas? Ya saben la respuesta.

Si te vas a la nota redactada por Lucy Sosa en El Diario de Juárez: 44 estudiantes, al día, han intentado quitarse la vida. Son adolescentes que eran apenas niños durante la guerra contra el narcotráfico.

Ya ven por qué se está cuestionando sobre la salud de la literatura local.

De salida les contaría mi experiencia en la literatura local pero lo haré en otra ocasión. No se trata de mí. Se trata de nosotras.

Lean la teoría de la mujer enferma, oprima

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