La palabra feminicidio existe para que no exista el feminicidio

A quién le corresponderá morir mientras escribo

A quién

le corresponderá morir mientras escribo a quién

-mientras la vida me abraza amable-

tocará un disparo por accidente o con propósito

Quién mientras digo esta noche es la calle que cruzas

dirá lo mismo como algo último

Quién mientras me pregunto quién

mientras escribo esto estará pidiendo que algo se detenga.

Edgar Rincón Luna (poeta)

Pido que se detenga la violencia machista, eso pido.

Con el lenguaje no solo se nombra la realidad, también se interpreta. Son los vocablos detonadores de imágenes, sensaciones y acciones. Cuando los hechos atroces alcanzan la realidad, nos vemos en la necesidad de tipificar para así discernir, si en nuestro repertorio no existe la palabra porque aquello que sucede es innombrable, el intelecto se encarga de procesar los códigos lingüísticos necesarios. Las lenguas se transforman, evolucionan, otras desaparecen o son exterminadas, arrebatadas de los hablantes. Para perpetuar la dominación y conservar estructuras de poder, el opresor prefiere omitir o no nombrar aquello que lo delata, y es así como la lengua se erige como arma de discriminación social.

Los espacios de expresión continúan siendo ocupados por hombres, en su mayoría, hombres que ni siquiera reflexionan o re piensan su masculinidad.

La ola feminicida en la frontera, dejó en el imaginario femenino, la amenaza sobre nuestros cuerpos, nos paralizaba la idea del liderazgo o la participación, no se diga el uso de la palabra en sus formas varias.

Después de cientos de feminicidios, la mayoría sin esclarecer y continúan sucediendo, han tenido que pasar algunos años para que las mujeres en la frontera, decidamos poner en funciones nuestras capacidades creativas, escriturales, políticas, de administración, curativas, de asociación y liderazgo. Un fragmento de nuestra psique permanecía paralizado y continuará si decidimos quedar en espacios de frialdad (escape del cuerpo históricamente explotado-mujer-)

Es asunto del feminismo ir a la raíz de la desigualdad, es por eso que insistimos en el empleo de la palabra, el lenguaje a través de los distintos medios. Insistimos en el alto grado de discriminación en el diccionario normativo de la DRAE, también vemos y continuaremos escribiendo sobre las miradas patriarcales que conducen a los medios y las instituciones para que, en conjunto comprendamos desde dónde parte la desigualdad, los giros machistas y la violencia que nos afecta a todos/as. Ciudad Juárez es desafortunadamente conocida por los feminicidios, pero los medios fueron ajenos a esta palabra hasta el 2005, cuando en el estado de Chihuahua se dio el primer intento por tipificar el feminicidio. Esther Chávez Cano inicia la lista de “asesinadas” en 1993. Fue Marcela Lagarde, feminista mexicana, la encargada de procesar el código y hablar sobre la importancia de los asesinatos por razones de género. A partir de entonces se supone que en cada nota o reportaje relacionado se debe especificar lo sucedido con la palabra “feminicidio”. A pesar de que el feminicidio fue catalogado como delito apenas el 12 de septiembre de 2017, representa una lucha social de las mujeres. Los medios de comunicación tienen la responsabilidad de darle a la información tratamiento profesional.

En sociedades misóginas como la mexicana, donde 1 de cada tres mujeres sufre violencia, específicamente en Ciudad Juárez, se adjudica al hombre la capacidad inherente para manejar la palabra, opinar, y dirigir medios de comunicación, escribir. La ciudad solo ha contado con tres mujeres a cargo de medios, “ en los noventa a las mujeres nos canalizaban a la sección de sociales” Dijo Rocío Gallegos, periodista juarense.

Al parecer El Diario de Juárez continúa con la misma práctica de los noventa y de once puestos mencionados en el directorio, solo uno es ocupado por mujer y es precisamente la editora de sociales. Además muy seguido las notas omiten emplear la palabra feminicidio cuando es necesario. Y es práctica usual de Manuel Aguirre, director editorial, es su práctica, detectar a mujeres en la política, referir sus errores y calumniar.

Mi pregunta para los/lectores en general, a los medios ¿Son emisarios sutiles del feminicidio los hombres que destruyen, invalidan, omiten, borran la opinión de las mujeres y las ubican en espacios que reproducen roles de género, roles que castran la creatividad, mutilan cuerpos?

La semana pasada pedí mi derecho de réplica sobre una columna donde se vació una sarta de mentiras sobre una publicación en mi blog, hablé vía telefónica con el director del diario digital. -Sí, mándala antes de las 4pm- A pensar de fingir y actuar muy bien, como es común en algunos malos humanos y periodistas.

¡Claro que él no iba a publicar mi respuesta, no!

Soy feminista y las feministas solo contamos con espacios propios, blogs, perfiles en redes sociales y uno que otra columna donde se nos incluye por cuota de género o mercado, en periódicos corporativistas.

Además olvide Usted, si es Queer, mujer de pluma temblorina, sola, olvide espacios heteronormativos.

Debo aclarar que en el ambiente académico sucedía lo mismo hasta que las mexicoamaericanas ubicadas en distintas universidades de Estados Unidos, poco a poco han formando cuerpos textuales inclusivos, es el caso de MALCS (Mujeres Activas en Letras y Cambio Social) que ya cuenta con una revista arbitrada a partir de testimonios, “este es mi espacio, estos son mis pies, desde aquí parte la auto etnografía, la única realidad que puedo transformar. Desde aquí enlazo con el otro espacio, la otra auto etnografía, el otro testimonio, unidas transmutamos”.

¡Está bien! Poco a poco se aprende que la libertad de pensamiento, la identidad flexible, la fe ecléctica, la imaginación desbocada, la locura sana, vale oro y los polvos de estrella, del cual, está formado nuestro cuerpo son más probable que se manifiesten íntegros cuando no hay “estrategia” tipo militar, ni odio, al momento de escribir.

Así es la situación del ambiente palabra en Juárez, siempre lo ha sido, ¿qué hacer? ¿A quién pedir justicia?

Nota importante:

La palabra feminicidio existe, tan es así que en UTEP se ofrece la clase Narrativas del

feminicidio en Ciudad Juárez por la Dra Socorro Tabuenca.

Recent Posts
Archive