Susana Chávez (apuntes)

“Yo siento que ella no se ha ido, cuando platicábamos, decía que si ella se iba primero, siempre cuidaría de mí. Y a mí me va muy bien en el trabajo. No me he vuelto a casar, ni pienso en eso”.

Ella es poeta en Ciudad Juárez. A diario toma el transporte público hacia su trabajo. Por lo regular come fuera en algún restaurante, dice que esa es la única distracción que tiene durante el día. Le gusta leer, poesía y algunas novelas Queer, especialmente. A veces nos vemos los fines de semana, este fin de semana pasado, festejamos mi cumple, como hace varios años. Fuimos al Albatros, un antro gay de Ciudad Juárez. Por primera vez me sentí libre en la ciudad. Bailamos. Mientras eso sucedía la necesidad de escribir sobre Susana llegaba suave, sin estragos, sin dolor, sin violencia.

Ella yo llevamos varios años trabajando algunos textos que dejó Susana, el tiempo ha pasado y aquel sueño de Susana de ver publicada su obra completa, en libro físico, no se ha hecho realidad. Ya lo haremos.

Cuando me acerqué a sus manuscritos, no tuve el valor de abrirlos de inmediato. La asfixiaron, le mutilaron su mano, tiraron su cuerpo en una calle del centro y nosotras nos quedamos inmóviles, viendo pasar el tiempo que escarba hasta lo más profundo a ver si regresa de la mano de las diosas, como sea, pero que regrese el tiempo y regrese el alfabeto a las mujeres, por favor.

Las estaciones pasaban y acá el florecimiento no se dio solo, tuvimos que sembrar y esperar pacientes las flores, los frutos. Se perdió la hija, amiga, poeta. No es un mito, ojalá lo fuera. Ni ganas de escribir poemas, menos obras de teatro, ensayos ni hablar, ¿quién tiene el temple? Nosotras no lo tuvimos, hasta hace poco, dijimos ya estuvo, y la letra se va dando, entre dos, de dos en dos o de varias en varias, ¿solas? No, ya no. No podemos ir pensado a lo patriarcal, ganar premios, publicaciones, ¡ a quién el importa en estos tiempos! A muchas, crean. Claro que queremos, pero lo vamos ir logrando poco a poco, -un año para unas, otro año para otras-

La atención en ella, en nosotras.

-¿Y qué si hacemos eso?-

Dijo M V, mientras se le iluminaban los ojos.

-¿Qué?

Le pregunté

-Pues que un año le toque ganar a unas y otro año a otras-

-Va, le damos, ojalá nos alcance el tiempo, el entusiasmo y la providencia-

Conocí a Susana en los noventas, sabía de su amor a la poesía y activismo. Acompañó a varias madres de desaparecidas. Poco a poco compilé testimonios de amigas, amigos, que me recordaban los momentos exactos cuando convivimos en grupo. Vivir en Ciudad Juárez entre los noventas y dos mil, nos dejaba en shock permanente, ahora le dicen desorden post traumático, violentadas desde la psique hasta el cuerpo, las mujeres no dábamos cuenta de la cordura, lo que le sucedía a una nos sucede a todas, es cierto.

La desaparición forzada, la violación, mutilación, el feminicidio, iba ocupando el espacio “invisible”. Ya basta

Las desaparecían, las desaparecen y a las que quedamos vivas nos saqueaban el alma, la psique, hacíamos cuanto podíamos para escapar, ya sea en la ilusión de la religión, en la fiesta, en las relaciones, en el trabajo, en los estudios o en la enfermedad. Lo que le hacen a una lo sentimos. No cabe duda.

Es por eso que sufríamos convenientes lagunas mentales y cuando asesinaron a Susana, yo estaba en mi nube cósmica, hablando con Arturo Vázquez, otro amigo difunto de SIDA, escribiendo ficción.

Corría el 2011 y sin saber de Susana en varios años, escribía fragmentos recordando nuestro encuentro una noche fría de diciembre, nos conocimos frente a la capilla Sagrado Corazón, está sobre la calle Constitución e Ignacio Ramírez, era 1995. Desde entonces solíamos vernos seguido en los bares, ella escribía poemas a cambio de cerveza

–Qué onda, miren vean el póster de la presentación de mi libro-

Nos dijo a Karina y a mí, en una ocasión, en el bar El Recreo.

Leerás cosas que nunca enseñé

todos los poemas son para ti

tienen fechas, tienen cosas que recordarás

y si sabes leer bien

descubrirás en el pasado lo que vives en el presente

y lo que puedes vivir en el futuro

todo está escrito

nada quedó en el aire

solo son cosas que sentí y ya no sentiré jamás

Tienes en tu mano lo que fuiste

poéticamente en mí

nadie me hará escribir así de nuevo

todo se ha transformado

tú ya no eres tú

porque tú ya no estás contigo

y mi poesía en otro lado

sin embargo a veces te extraña dos renglones

al igual que yo.

Susana Chávez Castillo

Juárez Chih. Mx.

1999

–Estos idiotas de los talleres no me querían publicar, son bien ojetes, se roban el micrófono-

Me decía Susana

Yo cursaba Ciencias de la Comunicación en la UACH, mis acercamientos a la literatura eran escasos, creo que Susana me acercaba a la poesía. El maestro Enrique Cortazar estaba lejos, en el trono de los hombres.

Entonces no sabíamos de términos como misoginia, feminismo, en la ciudad no existía la carrera de Literatura, y los talleres del INBA eran organizados por hombres y para hombres.

- Yo sí recuerdo eso, nosotras organizamos el taller de literario Rosario Castellanos-

Me dijo Rosario Sanmiguel el día que presentó Mi vida en Juárez, compilación autobiográfica organizada por Verónica Corchado.

Al pasar las horas en El Recreo, nos asomamos a leer el cartel donde Susana Chávez aseguraba estar. Vimos que no había nada.

–Ay todavía caemos en los alucines de Susana-

Dijo Karina en voz alta

-Déjala, ella es poeta

Años después vi que no era viaje, Susana estaba practicando aquello de pide, decreta y se te dará pero en un lugar como Ciudad Juárez y México entero, los decretos exitosos no son posibles para las mujeres.

-Susana, ya no salgas, Susana, en la ciudad están los militares, la policía federal, Juárez está en guerra.

- No, a mí no me importa, yo no le voy a entregar mi ciudad a Calderón y su guerra sucia, Juárez debe continuar-

Solía decir

Los familiares de Susana se enteraron del asesinato por un tabloide morboso lo publicó en primera plana.

Para escribir o trabajar sobre los escritos de los/las que partieron violento, es prudente esperar, ¿cuánto tiempo?

En el budismo dicen que podemos probar agradecer a los muertos porque su marcha nos hará personas diferentes. Yo no sé a ciencia cierta.

La premura periodística, la búsqueda de la exclusiva, la filosofía de la muerte y eros del periodismo y las editoriales, moldea ideas o conceptos que en lugar de esclarecer el panorama, confunden más. Arropados en la libertad de expresión en la comunicación todo se vale, esa flota o nube ha subido a las redes sociales, a sitios donde las noticias falsas hacen daño, manipulan para sostener una sociedad abrazada en la ignorancia y la sangre continúa regando las horas.

A Susana Chávez la han buscado de distintos lugares del mundo. Su madre, y su viuda, son mujeres amables, comprenden la necesidad de la pregunta y la respuesta. Es del que va a tratar el tema distinguir lo que es bueno o malo para seguir o huir de ello, dice Cristina Rivera Garza.

Yo había decidido huir porque no me sentía entera cuando me acercaba a los textos de Susana. Las letras trabajan con espacios vacíos, antes de escribir no hay nada sobre el papel o la red. Las letras llenan los espacios de significado. Yo no estoy a cargo de la interpretación, si tienen reclamos, vayan a la RAE, mejor a su corazón.

En el caso de las violencias mexicanas, ¿cómo tratar el tema? Poco a poco vamos descubriendo qué sigue, qué hacer con el suceso y el reportaje. Trasladar los acontecimientos a la ficción debe ser una obra de arte, estética y belleza. Ya varios artistas locales e internacionales lo han logrado.

-Quiero crear el taller de Escritura Orgánica Susana Chávez, viene Cristina Rivera Garza a acompañarnos, aparta los días en la maquila para que asistas-

Le dije a B

-Mira, mira-

Respondió mientras pasábamos al siguiente tema después de varios años de desconcierto y frustración.

B me envió un poema que yo reenvié a una amiga que caminaba rumbo al mar

-Sincronismo-

Le grité emocionada

- Sí lo sincronismo son aquello que sucede mientras estamos sumidas en el sufrimiento, el que nos enseñó el cristianismo, el dolor del cuerpo el que nos enseña el budismo - el cuerpo habla-; sí somos cuerpo, y el cuerpo alguien, ¿quién? lo quiere enfermo, dividido, -desconfía- Nos dicen. Sincronismo es cotejar lo que siente el cuerpo, con lo que pensamos, lo que sucede en el sentir. Sincronismo es el rito, el flujo, ¿por qué tanta estima a la violencia? ¿Cuál orden superior?

-Ay mujer, no seas complicada, lee el poema que te mandé.

Mare

Ella rompe frente a mí

y es como si embistiera contra el alma

abraza el silencio que se esconde muy dentro

y lo vuelve caos,

mientras su brisa salada

me besa

ella retrocede atando el juego a su orilla.

Ella me revuelve el pelo como una amante

y yo le entrego mis pasos desnudos

Me seduce con el atardecer a cuestas

mientras en el aire vuelan gemidos

y su marea avanza

B

Durante el 2015 envié un correo electrónico a Mireya, recuerdo haberla visto con Susana en varias ocasiones y al tener en nuestras manos un manuscrito de poemas dedicados a ella, B y yo, decidimos buscarla. Mireya respondió con un poema, después de saber que Susana le había dedicado más de la mitad de su obra.

No quiso saber más, nos encargó leerlo en los homenajes a Susana.

Poema de Mireya a Susana

Tomas por asalto mi memoria, desde donde tu indeleble presencia habita y respira de mí. Demandas la réplica a todos tus poemas vertidos sobre mí. Concupiscentemente tu mirada atraviesa mis ojos con tu eternos silencios que en tantas noches me revelaste, y confiaste en mi todo el dolor y pasión que consumían tu ser. Verdugo y Salvador fui de tus múltiples batallas donde te refugiaste en el lado oscuro de mi Corazón, entretejiendo cuentos y aventuras mientras pactábamos nuestra unión, más allá de las traiciones mentiras y juegos, pintaste mi nombre en tu piel para no olvidarme convirtiendo nuestra historia de amor en la leyenda que sellan tus letras ante los ojos del mundo. ¿La verdad de nuestro amor? Solo tú y yo la entendimos

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