Breve comentario de Ellos saben si soy o no soy, de Elpidia García Delgado.

Breve comentario de Ellos saben si soy o no soy de Elpidia García Delgado.

De cómo conocí a la autora y su propuesta literaria, de la habitación femenina, de la ilusión, del libro de cuentos y lo qué detonan en el lector, del matriarcado en la literatura mexicana como posible cura a nuestros males.

La cuentista me entregó un ejemplar de su libro durante la Feria del Libro de Ciudad Juárez 2014; cuando lo tuve en mis manos pensé mil cosas, mil cuentos, mil proyectos pero, cuando leí la dedicatoria “con todo mi afecto para mi amiga Hilda con la ilusión de que te guste”. La palabra ilusión me llevó directo a leer los cuentos. Es así como la mujer se abre paso en la letra. Entre asomo de ilusiones, sueños y arduo trabajo es que la literatura escrita por mujeres puede aspirar a ser publicada y reconocida. Ya lo dice Rodas (2001 p.9) en su tesis Breve Panorama de la Literatura Mexicana 1950-1970 “ De la mujer se ha dicho que por su sentimentalismo en exceso no tiene suficiente capacidad para teorizar, carece asimismo de una formación literaria de oficio para poder tratar los temas con profundidad . Las mujeres escritoras se han dado a la tarea de demostrar lo contrario”. Elpidia García la escritora cuya disciplina y entrega al oficio ha demostrado que la ilusión adjudicada al ser femenino sea empleada como herramienta de empoderamiento; trata con seriedad y profundidad el tema de la globalización incrustada en las fábricas ubicadas en Ciudad Juárez.

La palabra ilusión ejerce estrecha relación con la capacidad lúdica del ser humano, donde los hallazgos suelen adquirir relevancia al sustentarse correctamente en la mundo de las ideas, entonces, con el libro en las manos fui a buscar el mensaje central de la escritora y sus personajes. La bibliomancia resbaló hasta dar con el cuento La culebra “parecía el personaje de un cuanto que llegaba al baile sin invitación” “todavía estaba muy lejos pero la negrura de su remolino era ya amenazadora” (p. 105). Y fue entre las coplas infantiles que poco a poco el libro devoró cualquier dejo de oscuridad que suele posarse en la frente del lector al intentar comprender los textos desde la esfera intelectual; yo debería retomar el camino de la ilusión, y lo hice. Vi que el poder del colectivo para disipar las nubes negras se hace presente en el cuento, donde los personajes llegan con tijeras y rezos para hacer trizas la amenaza de la culebra hipnotista. Perecía que Elpidia García me sacaba del hechizo malsano antepasado. Estaba segura que en los escritos de Elpidia había una especie de medicina que al final de cuentas es lo que busca el buen lector al aproximarse a un texto, busca alimento para su intelecto y alma, busca completarse en el libro, terminar las historias si es preciso. Luego el azar me lleva al cuento Deseo donde la ilusión continúa, la niña de escasos 4 años no supo cómo cruzar la barrera que le impedía probar la mandarina anhelada, la abuela no dejaba a la niña probar lo ajeno, lo tirado por los vecinos, ella debe esperar a que se le traiga la mandarina fresca del mercado, la propia. ¿Cuántas abuelas en su eterna sabiduría nos protegen el alma? .

Amén de conocer a Elpida personalmente y su constante preocupación tomar en serio a la creación literaria, a la mujer escritora; los personajes de sus cuentos deben decirlo todo hasta agotar el coraje, el cansancio, el dolor, la tristeza, la frustración al ser deportado, al ser mujer entre lobos, ser empleado con el peor de los sueldos y encima perder el trabajo. Vivir para fabricar los sueños de otros que habitan mundos privilegiados, mal vivir de la ilusión generada por el primer mundo al someter a los habitantes de la ciudad a toda clase de embates, emplear la misma ilusión para liberarse.

A Elpidia García, los personajes se le prendaron desde sus tiempos de arduo trabajo en la maquila. Ahora deber sacudirlos, dejarlos reposar en este libro.

El libro de cuentos Ellos saben si soy o no soy anuncia la duda, de ellos sobre los cuentos que genera ella. Luego la habitación donde se encuentra Cachi, como le decimos sus amigas, ella cuenta, pero lee al cuentista primero, para atrapar la mejor versión en estos tiempos para que como dijo Wolf "la fantasía contenga más verdad que el hecho” p(3). La habitación de Elpidia García es sin duda poblada del pasado presente en la fábrica donde los personajes siguen la rueda imparable del capitalismo, la conquista Europea y Norteamericana continúa incesante en México.

Los pensamientos producidos en la fábrica se encontraron en este título, Ellos saben si soy o no soy, denota a primera vista, rendimiento a las voces masculinas, madurez al aceptar el veredicto patriarcal pero no solo desde los hombres, es también el juicio de la mujer, la mirada de la mujer que lleva dentro la línea discursiva hereda, la línea de producción de arneses que ya quiere dejar de circular en la misma dirección. El título nos habla del cese a la guerra de géneros y sexos, ya no necesitamos más guerra y la cuentista escribe como lo que es, una autora que sabe dónde pinchar el primer hilo y dónde cortarlo.

Conocí los cuentos de Elpidia García antes que a la escritora. El cuento Caja roja vino a dar a mis manos durante una grabación en la estación de radio Orbita 106.7.

La grabación formó parte de la programación Lecturnas de Orbita. Fue en el año 2010 que me enteré de la pluma fuerte, pluma femenina, pluma de mujer escritora juarense. Leí el cuento ávida de conocer el secreto a voces de las muertes, la maquiladora, las mujeres de Juárez. Encontré la voz desconcida, la voz que sabe y sigue las pautas para ganar, “los cuentos de Elpidia son muy completos” dijo Michel Vázquez, un joven creativo-escritor juarense. Cierto, es eso. En el cuento Caja roja las primeras oraciones nos dejan con la pregunta ¿por qué llora tanto Delfino? Pero al final la respuesta llega filtrada en el reposo de letras que antes iban encerradas en cajas rudimentarias, herramientas y armas letales. La escritora abre las cajas y en Yabadabaú, vienen las parcas le gritan a la mujer dejar la maquila, pero la maquila de sus pensamientos obsesivos, la maquila peligrosa, la que lanza ilusiones iniciadas en Europa, especialmente con el francés gracioso que promete y no cumple. El cuento le dice al lector echar mano de la tijera y darle el último tirón a los hilos que penden de la colcha fría y mentirosa, ¿hemos las mujeres liberado el código masculino al escribir?

En Caja roja la parte humanista de la gran sombra que ha representado y dejado la industria maquiladora en la frontera se ve, se despoja de la ambición omnisciente cuando la voz narrativa en primera persona no se compromete a verlo todo, solo el ángulo yo, discreto y sensible. El yo del que hablaba Virginia Wolf donde la narradora aterriza al mundo físico, permite que la memoria colectiva entre a su habitación, se prenda de su memoria y la expulsa en primera persona. En el cuerpo de las mujeres estás todo los hijos, los pasados, los presentes, los futuros, ¿estarán todos los cuentos?

Pienso que las mujeres escritoras podríamos emplear nuestros dones y habilidades para curar cuentos, novelas, poemas, ensayos , temas económicos, educativos y sociopolíticos que le duelen a México. La autora trata los asuntos delicados como el tema de la maquilla en Juárez y los asesinatos, los trata con la precaución y sabiduría necesaria en estos tiempos. Recuerden que la fantasía contenga más verdad que el hecho dice Virginia Wolf.

Veo en Elpidia García la voz sin miedos, donde se asegura el tesoro que representa el buen empleo de la palabra para transformar el curso de asuntos que tanto nos agobian. Lo dice Sara Sefchovich en su ensayo ¡ Atrévete! Propuesta hereje contra la violencia en México donde la propuesta es una nueva forma de consciencia familiar, basada en dar a las madres un papel protagónico. Esa misma propuesta puede permear a la literatura escrita por mujeres dirigida a todos los lectores.

BIBLIOGRFÍA

Gracía, E. 2014. Ellos saben si soy o no soy. EDITORIAL FICTICIA. BIBLOTECA DE CUENTO CONTEMPORÁNEO. México

Rodas, B. 2001. Breve Panorama de la Literatura Mexicana 1950-1990. Avances: Coordinación de Investigación . Univerisdad Autónoma de Ciudad Juárez. Instituto de Ciencias Sociales y Administración. México

Sefchovich, S. 2014 ¡ Atrévete! Propuesta hereje contra la violencia en México. Editorial Aguilar. Estados Unidos

Wolf, V. 1967. Una habitación propia. Seix Barral Biblioteca Formentor. Londres

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